1ª SEMANA EN AYOLAS

6 de julio

Llegamos a Asunción tras un viaje largo pero sin contratiempos, dispuestos a abrir los ojos y el corazón. Pasado el control rutinario de maletas, nos encontramos con la hermana Máxima, que había venido desde Ayolas para recogernos y trasladarnos a la casa de las hermanas en Asunción, en estas nuestras primeras horas en este gran país del Paraguay.

Llegados a la casa, esperándonos estaba la hermana Lola, todo un terremoto y energía hecha persona, y con la que enseguida congeniamos maravillosamente. Hemos salido con las hermanas Susi y Máxima a cambiar moneda, 1 euro equivale a 6 300 guaraníes aproximadamente (no nos acostumbramos a pagar con tantos ceros), y de paso visitar algunas zonas de Asunción (cuidad de contrastes), como el Parlamento, la casa presidencial o el Cabildo. Junto a ellas, toda una zona de desplazados por la construcción de la Costalera (una circunvalación para la ciudad que está creando que los que menos tiene tengan que dejar lo poco que tienen). También nos han mostrado algunas tiendas de bordados y artesanía local. Todo precioso y agarrando ideas para recuerdos para España.

Tras regresar, nos hemos acostado pues estábamos todos un poco cansados del viaje, más la diferencia horaria (un día de 30 horas).

7 de julio

Por la mañana hemos acompañado a la hermana Lola a visitar el Bañado Norte, el barrio donde se encuentra la casa de las hermanas. Ha sido duro, pues la pobreza es extrema, las familias viven al día, y además han sufrido inundaciones recientes que se han llevado sus huertos, sus animales, sus casas… Viven del reciclado de basuras y de los animales. Esto, y que me perdonen algunos, sí que es pobreza.

De camino hemos visitado a Ruty, una Laica Spínola vinculada, que nos ha colmado de comida, bebida y parabienes, y nos ha relatado cómo conoció a las Esclavas del Divino Corazón y su experiencia personal de compromiso con ellas (amor Spínola).

Por la tarde, acompañados por Ruty y la hermana Lola, nos trasladamos a la Embajada Argentina en el Paraguay, donde se celebraba el 201 aniversario de la Independencia, y también la despedida y relevo del embajador. Realmente ha sido un día de contrastes, pues ahí sin embargo, hemos podido disfrutar de espectáculos en vivo (tangos, folklore) y comida y bebida en abundancia. Todos nos hemos sentido un poco extraños ante esta paradoja que refleja cómo está dividido y repartido el mundo, también en España.

De regreso en el colectivo (autobús público en España), un niño de la edad de Lucía casi me roba la cartera. Un pequeño susto, pero que nos ayuda a darnos un poco más cuenta de la realidad de muchas familias de esta zona de Asunción.

También hemos percibido los “distintos olores” del país. Qué distintos a los nuestros. Hasta la pobreza huele distinto.

8 de julio

El viaje a Ayolas fue bastante ameno. La hermana Máxima partió muy temprano en camioneta (ranchera) con Pedro, María y los niños mientras que Isa, Eva, Pablo y la hermana Susana, subimos al colectivo que nos conduciría hasta nuestro destino final, la ciudad de Ayolas en la provincia de Misiones.

La mayor parte del recorrido es llano y se hace muy cómodo; vimos muchos rebaños de vacas, prados inmensos y algún que otro lago.

Una vez allí conocimos a la hermana Jose, y la hermana Máxima nos condujo a la escuela Madre Celia, donde vamos a vivir en comunidad durante un mes y medio. Cruzando la calle se encuentra la Comunidad de las hermanas.

Aunque todavía no hemos podido organizar nada, hemos quedado que el día siguiente nos sirva para concretar tareas, oficios, horarios y comidas. Nos va a costar adaptarnos al nuevo espacio: acercarnos a la frontera de nuestras comodidades.

Necesitamos poner nombre a cómo ha sido nuestro aterrizaje acá en Paraguay para que pueda comenzar nuestra misión.

Nos acostamos pendientes de la llegada del grupo de argentinas que va a compartir misión con nosotros durante diez días.

9 de julio

El grupo de Argentina que viajaba en camioneta llegó muy tarde anoche debido a varios incidentes (un accidente, la caída de un puente, desvíos por carreteras rurales). Pero por fin llegaron y el grupo que viajaba en colectivo también. Son siete chicas y un chico acompañadas por Noni y Dani, dos laicas vinculadas. Que riqueza el poder compartir con ellos… Y que gran bienvenida y acogida de los jóvenes Spínola de Paraguay.

Después de organizar la casa y las tareas, nos reunimos para organizar la misión. Apareció el primer sapito en el baño y la capilla ya hemos conseguido arreglarla un poco, para que tenga la calidez necesaria que facilite la oración.

Isa pudo disfrutar de una celebración de cumpleaños internacional, acompañada de todas la familia Spínola presente y felicitada de diversas maneras.

Estos primeros días vamos a misionar en Estero Bellaco, que aunque dentro del municipio de Ayolas, está bastante alejado de la población, y allí residen familias que han sido afectadas por recientes inundaciones. El párroco, el Pa’i Esteban, nos ha pedido que nos acerquemos a cada familia y realicemos un pequeño censo de cada casa y cada familia, para conocer su realidad, cómo viven, qué necesitan e invitarles a que si necesitan algún sacramento, él se los pueda ofrecer.

Los últimos de Ayolas, Estero Bellaco, van a ser los primeros destinatarios de nuestra misión.

10 de julio

Primer día de misión en Estero Bellaco. Repartidos en grupos mixtos de argentinos, españoles y voluntarios-traductores paraguayos, hemos recorrido toda la mañana muchas de las casas de aquel lugar. El entorno ofrece una paz inigualable: grandes extensiones de terreno (prados y lagunas, zonas encharcadas), rodeado de animales (caballos, vacas, cerdos gallinas…) y compuesto también de una vegetación exuberante en algunas zonas del terreno. Y la tierra fina fina como la de la playa.

Hay que decir que sus habitantes tienen una gran confianza con nosotros (unos desconocidos); desde el primer momento nos han abierto las puertas de sus casas. Prácticamente la mayoría viven en unas condiciones infrahumanas, pero cuando les cuestionamos lo que necesitan, ellos, aceptando su realidad, nos manifiestan que todo está bien. Se conforman con sobrevivir si el agua les deja y no estropea sus cultivos ni mata a sus animales. Vuelven a empezar constantemente. Solo algunos con alguna enfermedad familiar, o afectados por el destrozo de los cultivos por las lluvias, nos comentan que la ayuda de las instituciones no ha llegado. Y Dios en cada momento de su día a día.

Algunos niños que nos acompañan, Elías y Ever, muestran su sonrisa en todo momento. Son felices. Y nos adoran, nos han recibido con los brazos abiertos y en seguida se han hecho amigos de Carlos y Javi.

También hemos conocido a Margarita y a cuatro de sus siete hijos, que vive cerca de la capilla de San Isidro, en una casa realojada ya que la suya sigue inundada. Nos han acompañado a visitar a su madre y a su tío ciego a los que se les estropeó todo el cultivo (mandioca) por las lluvias.

Tras regresar los cuatro grupos al punto de encuentro, nos esperaban con la comida, y tras ello, algunas familias, niños, mujeres… se han acercado a charlar, jugar y COMPARTIR con nosotros.

En ese bello entorno natural, parece que sea menos dura la pobreza.

11 de julio

Regresamos a Estero Bellaco, pues todavía nos quedan algunas casas que visitar.

Hemos conocido a Presentación, que vive con cuatro de sus siete hijos y a tres de sus nietos, en una de las casas más alejadas (a una hora andando hasta la capilla) y que no tiene casi recursos para sacarlos adelante. Se abastecen a base de cultivos, sin poder trabajar, siendo éste su único medio para vivir, y haciendo ella sola frente a su dura realidad. y abrazándonos de agradecimiento.

Hemos convocado a todos ellos a un curso de formación de sacramentos, ya que muchos de ellos, y por ausencia de algún sacerdote u otros motivos, no han podido recibirlos. Sobre todo, están interesados en la comunión, en la confirmación, y un par de madres desean bautizar a sus hijos.

Y con los que no tenían esa necesidad de formación, hemos estado compartiendo vida.

¡Cómo valoran el estar con nosotros! Se han abierto a nosotros.

12 de julio

La mañana la hemos tenido más libre, y ha servido para organizar y para descansar. A mediodía, hemos regresado a Estero Bellaco donde hemos celebrado una pequeña fiesta con los vecinos: canciones y juegos, deporte (vóley y futbol) y chocolatada con masitas (galletitas).

Finalizamos la misión todos deseando poder regresar a este apartado y abandonado asentamiento de Ayolas. Nos despedíamos con una preciosa puesta de sol en los esteros (marismas). Hasta pronto.

Mañana comenzaremos el apoyo escolar en San Isidro y San Rafael, dos barrios también muy necesitados de ayuda y cercanía.

13 de julio

Hoy comienza una de nuestras principales misiones de voluntariado en Paraguay: el apoyo escolar a los niños que lo deseen de los barrios necesitados y cercanos a la escuelita. Para ello, hay que anunciar, de casa en casa, la hora y el lugar donde se va a impartir, y todo lo que se va a realizar: tareas, pero también juegos y canciones.

Por la mañana hemos ido caminando hasta San Isidro. Al principio los niños han sido muy tímidos, les ha costado participar en las canciones. Y por la tarde en San Rafael, algo parecido; los más mayores se acercan a conocernos pero no se atreven a dar el paso.

Al regreso nos hemos podido acercar al río Paraná, para los españoles casi un mar por su inmensidad.

14 de julio

Hoy hemos regresado a San Isidro y San Rafael, y nos hemos apañado bastante bien.

En San Isidro hemos trabajado con los niños en tres niveles.

A los más mayores les cuesta participar, pero a lo que se negarán es a un partido de futbol en la cancha, por lo que en San Rafael nos hemos llevado a unos cuantos y hemos disfrutado de un buen ambiente.

Mientras en la escuela, también acuden muchos niños para que les echemos una mano con la tarea. Poco a poco vamos cogiendo la confianza necesaria y muestran sus sonrisas y su alegría innata.

Mucho trabajo por hacer, mucha tarea y mucho amor para dar. Pero sin las argentinas, no vamos a poder seguir el ritmo. Tendremos que organizarnos de otra manera para poder atenderles cómo lo necesitan.

Gracias Señor por esta nueva oportunidad de acercarnos a los que más lo necesitan. Porque nos has llamado a cada uno por nuestro nombre: Isa, Pedro, Eva, Pablo, María, Carlos, Javier y Lucía; y nos has dicho “Ve, Yo te envío”.  Porque “Te he hecho a ti…” a cada uno… para tantas cosas…

Gracias porque “el amor nunca dice basta”, por todos los gestos de amor que hemos reconocido a nuestro alrededor esta semana. Y por todos los momentos en los que te hemos encontrado Señor.

Gracias por “mantener intacta la esperanza”, en nosotros y en todos los que nos encontramos.

Y gracias a ellos porque nos hacen acercarnos a Ti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s