7ª y última semana en Ecuador

 

24-8-2016

Amanecimos el sábado, descansados y satisfechos por el día anterior. Además teníamos un plan de convivencia con todos los catequistas pertenecientes a la Parroquia San Pablo, que es a la que pertenece la escuela.

Llegamos al pueblo de Rocafuerte donde estaban esperando para comenzar. El párroco realizó una admonición y saludo a todos, y tras unos juegos de confraternización, y tras refrescarnos en la piscina, comimos y compartimos vivencias, objetivos, reflexiones… fue un día muy provechoso y agradable.

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El domingo por la mañana acudimos a la misa de la parroquia de La Merced, donde suelen ir todos los días las Hermanas.  Terminada dicha celebración, tocaba recoger,  limpiar la casa, y hacer las maletas, ya que a la mañana siguiente partiríamos hacia Quito.

Por la tarde la Congregación de Portoviejo preparó una oración y acción de gracias, muy cercana y emocionante, en la que expusimos con pequeñas pinceladas, lo que más nos había gustado de nuestro paso por Portoviejo, en la escuela, en el Proyecto y en la casa de la Congregación; también lo que nos llevábamos a España: sentimientos, experiencias vividas, tanto personales como familiares.

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Más tarde, durante la cena, agradecí en nombre de la familia Navarro Jiménez todas las atenciones recibidas durante todo este tiempo; no hay suficientes palabras para mostrar toda la gratitud y el cariño que nos llevamos a España. Ellas, cada una, y todas juntas como congregación, han sido, a su modo, un soporte vital para con nosotros.

 

A la mañana siguiente, nos despedimos de Caty, que tenía que volver como cada lunes a Las Cumbres como directora del centro.  Ella ha estado en todo momento pendiente de nuestra labor en Las Cumbres y nos ha ayudado en aquellos momentos de duda o vacilación, y quizá me haya hecho descubrir una vocación que tenía muy escondida: la de profesor. ¡Quién sabe si algún día volveré a ejercer esta agotadora pero gratificante profesión!

También agradecerle de corazón tanto la bienvenida del primer día a las Cumbres como la emotiva despedida que bajo su tutela, nos organizaron los niños y profesores de casi todos los grados.

Llegó el día también de despedirnos de Celia y María José. Le tomaron mucho cariño a Lucía, y estoy seguro que la estarán echando de menos, como ella, que también las extraña mucho.

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Tras cerrar por última vez la puerta de la casa de Las Hermanas, subimos a nuestro transporte junto con las Hermanas Lourdes y Loli, que nos acompañarían a nuestro viaje a Quito y en todo lo que más tarde transcurrió en esta bella e inmensa ciudad.

Pasamos el viaje cantando canciones, disfrutando de los maravillosos paisajes de esta tierra, y reflexionando de todo lo vivido en Portoviejo.

Llegados a Quito, fuimos recibidos maravillosamente (y por segunda vez), por la Comunidad de las Esclavas de la capital ecuatoriana: Virginia, Graciela, Patricia y Lorena.

Felices, pero cansados del viaje, cenamos y nos acostamos pronto, pues al día siguiente nos habían organizado una excursión para ver el Pailón del Diablo, cerca del pueblo de Baños.

 

27-8-2016

Tuve la mala fortuna de marearme durante el viaje. Quizá el cansancio por el trayecto del día anterior, el mal de altura y lo regular que dormí esa noche, hicieron mella en mí, y el viaje de ida se me hizo pesadísimo. Menos mal que llegamos tras cuatro horas de trayecto entre valles y montañas. Una vez allí disfrutamos una barbaridad con la fastuosa cascada del Río Verde, una monumental caída de agua, en el que se demuestra que el poder de la naturaleza, pero también su belleza, es inimaginable.

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Mojados hasta el último pelo de la nuca, regresamos al transporte, que nos condujo, tras haber repuesto fuerzas en un restaurante, hasta el zoo, donde los niños disfrutaron entre aves exóticas, reptiles escalofriantes y monos muy graciosos.

Regresamos a Quito con la satisfacción de ver el atardecer entre volcanes como el Cotopaxi, el Tungurahua y el Cayambe.

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Durante la mañana del miércoles, María estuvo dando formación a los profesores del colegio de las Hermanas en Quito, también perteneciente a la red de escuelas de Fe y Alegría, como el de Las Cumbres.  Trató sobre Inteligencias Múltiples, Proyectos y Trabajo Cooperativo. Mientras, los niños y yo disfrutamos de un competido partido de baloncesto en un parque cercano y una apasionante partida de cartas de Chinchón y Escoba. Tras ver una peli de dibujos, fuimos a recoger a María al colegio, donde acababa de terminar su “clase magistral”, y nos unimos a las Esclavas para comer pronto, ya que por la tarde nos esperaba un paseo por el Barrio Colonial de Quito y el Mercado de La Mariscal.

Junto a Loli, Lourdes y Lorena, llegamos al mercado con la intención de comprar un pequeño detalle para la familia y amigos, pero los niños también se llevaron su premio; aquí es obligado el regateo, y la Hermana Lorena nos allanó el camino para no mermar demasiado nuestro bolsillo.

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Más tarde, en la zona colonial, disfrutamos juntos de monumentos, la Catedral, las Iglesias de Franciscanos, Jesuitas y Dominicos, calles muy bien conservadas desde el fin de la colonización, y sobre todo, de un ambiente muy agradable con las Hermanas que nos acompañaban sin descanso.

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Era nuestro último día de nuestro viaje, y los sentimientos y emociones se iban acrecentando con el paso de las horas.

De regreso, nos despedimos de las Esclavas del Divino Corazón de Ecuador, con una fabulosa cena “a la española”: unas impresionantes tortillas de patatas que la Hermana Virginia había preparado con todo el cariño.

 

Amanecimos el día 25, terminando de recoger el equipaje, y desayunando a toda prisa, pues tempranamente tuvimos que dirigirnos hacia el aeropuerto Mariscal Sucre. Con el “corazón en la mano”, nos despedimos de Lourdes y Loli, que regresaban justo después de dejarnos hacia la provincia de Manabí, donde tanto hemos disfrutado en familia.

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Loli Lucena, la Superiora de Portoviejo, ha sido en todo momento un apoyo, y una alegría en nuestro quehacer diario. Sabemos que ha habido momentos en que los niños trasteaban en la casa, y la paz, incluso a veces durante las oraciones de vísperas, quedaba un poco dañada. ¡Mil perdones Loli, y al resto de la Comunidad! Quiero agradecerles aquí la paciencia que muchas veces han tenido tanto con los niños como con nosotros, pues sabemos que la llegada de una familia con niños pequeños puede trastocar de vez en cuando la vida de la Comunidad.

También he de agradecer aquí, la labor y el amor con el que nos ha tratado Lourdes Almeida, que, mucho antes de su llegada desde España, tras el Capítulo General, preguntaba constantemente por nosotros, y una vez conocida, se desvivió para que nos sintiéramos como en casa allá donde fuéramos.

¡GRACIAS, FINALMENTE, A TODA LA CONGREGACIÓN! ¡NO PODEMOS ENCONTRARNOS MÁS SATISFECHOS Y FELICES POR TODO ESTE PERIODO EN ECUADOR! ¡LAS LLEVAMOS EN NUESTROS CORAZONES!

 

Cogimos el avión hacia Panamá, y tras una escala de dos horas, retomamos el camino hacia España, con la alegría de pensar que no nos equivocamos al elegir a Spínola Solidaria para este maravilloso viaje que transformó nuestras vidas para siempre, durante los meses de Julio y Agosto de 2016.

 

Te damos gracias Señor:

  • Por este viaje a Ecuador: haber conocido un país distinto, sus costumbres, su comida, su riqueza de lenguaje, su flora y su fauna, sus frutos, su sierra y su costa…
  • Por las Esclavas del Divino Corazón y la Fundación Spínola Solidaria, porque dijeron sí a la posibilidad de hacer un voluntariado en familia. Y por lo que nos enseñan cada día.
  • Por la Comunidad de Portoviejo, que dijo sí a acogernos antes y después del terremoto. Porque nos abrieron su casa y nos hicieron sentir en familia.

          Gracias por la Hermana Mª José, por su entrega a los más desfavorecidos de Portoviejo.

          Gracias por la Hermana Celia, por su presencia cariñosa junto a nosotros y su vida entregada a la comunidad.

          Gracias por la hermana Caty, por su día a día de entrega a una escuela que vive desde el corazón, la fe y la alegría.

         Gracias por la Hermana Loli, por cuidar de nosotros como madre de esta comunidad.

  • Por las personas que hemos conocido: profesores, familias, catequistas, y sobre todo, los alumnos de la escuela y proyecto. Por los amigos que hemos hecho. Por su acogida. Por los momentos de risas y juegos.
  • Por los niños que nos han hecho descubrir cualidades que no sabíamos que teníamos: improvisar, saber ayudar, sensibilidad…
  • Por haber vivido en una realidad distinta a la nuestra.

Gracias Señor por todo.

Te queremos pedir:

  • Por los niños con la familia rota, para que Tú cuides de ellos.
  • Por la Congregación de Esclavas del Divino Corazón, para que tenga mucha Vida, fiel a lo que Marcelo y Celia crearon.
  • Por cada uno de los niños y mayores que hemos conocido. Para que sean todo lo mejor que puedan llegar a ser.
  • Por nosotros, para que sepamos, al regresar a Madrid, vivir construyendo un mundo mejor: más justo y con más posibilidades.

 

Familia Navarro Jiménez

Hasta pronto

Madrid, 28 de Agosto de 2016

 

 

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Un comentario en “7ª y última semana en Ecuador

  1. precioso todo lo contado, tambien nosotras nos sentimos agradecidas con vuestra presencia, entrega, disponibilidad, gratuidad. Dios les bendiga cada dia. y ya estamos conectados desdela oracion. un abrazo inmenso y hasta pronto

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